Ayer estuve cenando con mi sobrina en casa de mis padres. Se llama María, tiene 4 años y la pobrecica me esperó para cenar con ella hasta las 22h15, cuando de normal a las 21h30 está ya en la cama.
Como cenamos tarde, me encargué de acostarla; y cómo no, me tocó contarle un cuento. Normalmente me los invento. El de anoche es un ejemplo:
María: Tío, cuéntame un cuento.
Edu: Pues…. Mmmm… te voy a contar el cuento de Por Qué La Gente Queda a Comer Paella Los Domingos.
M: ¿¿Eeeehhh??
E: Sí, ya verás… resulta que había una familia de labradores…
M: ¿Qué es labradores?
E: Pues son las personas que trabajan en el campo, haciendo trigo para hacer el pan.
M: Ah. ¿También hacen rosquilletas?
E: También, también… pues esa familia eran el papá, la mamá, y eran 5 hijitos; tenían su granja y su casa al lado de una montaña, y en lo alto de la montaña había un castillo. Una noche, empezaron a oirse unos gritos desde el castillo, que se oían así : "UUUUAAAAAAAA UUUUUUUAAAAAA GGGGGGG UUUU AAAAAAA"
M (empezando a acojonarse): Parece un perrito…
E: Pues no era un perrito… parecía el un grito de una persona muy grande muy grande…
M (acojonada): …
E: Y la familia estaba muy muy asustada, pero el hermano pequeño, que tenía 4 añitos y se llamaba Adrián, era muy valiente y fue al castillo a ver qué pasaba… llegó escalando por la montaña…
M: ¿Escalando?
E: Sí, es que no había carretera… pues llegó a la puerta del castillo, tocó en la puerta y dijo "¿¿Quién grita tanto??" y se oyó "UUUUAAAAAAAA UUUUUUUAAAAAA GGGGGGG UUUU AAAAAAA"
M (acojonada): Vale de "UUUUAAAAAAAA UUUUUUUAAAAAA GGGGGGG UUUU AAAAAAA", que no quiero…
E: Vale, cariño, perdona… pues el niño intentó entrar por la puerta, pero estaba cerrada, y tuvo que dar toooda la vuelta al castillo hasta que encontró una puerta pequeñita por donde sólo cabía un niño de 4 años…
M: ¿Y uno de 3 cabía?
E (flipando): Sí, sí que cabía, pero como el más pequeños de todos los hermanitos era él y tenía 4 años, pues no había ninguno de 3 años ni de 2 ni de 1…
M: ¿Y un bebé cabía?
E (zanjando el tema): Sí, cariño, un bebé cabía, pero en este cuento no hay bebés… pues entró por esa puerta, que estaba abierta porque era por donde echaban la basura…
M: ¿El niño llevaba botas?
E: Sí, llevaba botas… pues entró por la puerta, y buscó por el castillo, hasta que encontró otra puerta…
M (acojonada): Ay, vale ya de puertas, que no quiero…
E: Es la ultima puerta, cariño… pues el niño entró y vió que había dentro atado…
M (acojonada): Un perrito…
E: No, cariño, no… era un mooonstruo muy graaande, con cuernos y una cola de león y unos dientes de tiburón… y estaba atado a la pared con cadenas de hierro…
M:…
E: Y el niño, que no tenía miedo, le dijo: "¿Por qué gritas tanto?" y el monstruo le contestó: "Porque un brujo muy malo me ha atado aquí y además tengo muuucha haaambreee"… y el niño dijo "Si te quito las cadenas, dejarás de gritar?" Y el monstruo le dijo: "Síiiiiiii UUUAAA GRRR"
M: Aaay, vale ya de UUUAAA GRRR !!!
E: Ah vale, cariño, perdona… pero entonces el niño, que era muy listo, se acordó de lo que le dijo el monstruo de que tenía hambre, y le preguntó "Oye, si te quito las cadenas, ¿me comerás?" Y le dijo el monstruo "Sí que te comeré, porque tengo muucha hambre!!!! "… entonces, el niño, que era muy bueno, le dijo "Si te traigo comida y luego te desato, me comerás?" y el monstruo dijo "No, ya no te comeré… pero lo que me traigas para comer me tiene que gustar!!!"… y le dijo el niño "Y qué es lo que más te gusta?"… y el monstruo le dijo "lo que más me gusta es la paeeellaaaa"…
M: ¿¿La paellaaaaaa??
E: Sí, la paella…. "de poooollo y coneeeejooo" dijo el monstruo…
M: ¿¿De pollo y conejooooooo??
E: Sí… y el niño le dijo, "pues mañana te traigo una paella muy grande, y le quito las cadenas para que no grites más, que no nos dejas dormir por las noches"… y el monstruo dijo "vale". Entonces, el niño volvió con sus papás y sus tetes…
M: ¿Cómo se llamaban?
E: No me acuerdo… total, que ese día, que era domingo, hicieron entre todos una paella muuuuy grande, y se la llevaron al monstruo para que se la comiera. Y cuando el monstruo se comió la paella, se quedó muy contento, y dijo "es la paella más rica que me he comido nunca, con su limón y todo… mira, niño, si todos los domingos me traes una paella, nos haremos amigos y te defenderé de los malos"… y el niño Adrián le dijo que sí, le quitó las cadenas, y se hicieron amigos para siempre jamás. Y es por esto que todo el mundo come ahora paella los domingos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
M: Ale, a dormir !
Imagino que esta noche mi sobrina se habrá despertado unas cuantas veces soñando con un monstruo muy grande, con cuernos y una cola de león y unos dientes de tiburón, pero bueno, de eso ya se encargan mis padres...
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